Guía · Tecnología de panel
OLED, QLED, Mini-LED: qué cambia de verdad
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Las cajas están llenas de siglas que suenan parecido y cuestan muy distinto. Casi todas describen una sola cosa: de dónde sale la luz. Entendido eso, el resto se ordena solo.
Hay dos familias, no diez
Todos los televisores que vas a encontrar en una tienda argentina entran en una de estas dos categorías, por más nombres de fantasía que tengan encima.
- LCD con retroiluminación. Una lámpara de LEDs atrás ilumina un panel de cristal líquido que deja pasar más o menos luz según el color de cada píxel. Acá entran el LED común, QLED, NanoCell, ULED, Mini-LED y casi todo lo demás.
- OLED. No hay lámpara. Cada píxel genera su propia luz y se apaga del todo cuando le toca ser negro.
Esa diferencia explica prácticamente todo lo que vas a notar mirando la tele.
El negro es el punto
En un LCD, cuando la pantalla muestra negro, la lámpara de atrás sigue prendida y el cristal líquido trata de tapar esa luz. Nunca lo logra del todo. Por eso en una escena nocturna vas a ver un gris apagado en vez de negro, y un halo alrededor de los subtítulos o de una estrella en el cielo.
En un OLED el píxel negro está literalmente apagado. El resultado es un contraste que ningún LCD alcanza, y se nota muchísimo en cine, en series oscuras y en videojuegos de ambiente.
Entonces, ¿qué mejora el QLED?
QLED es un LCD con una capa de quantum dots: unos cristales que, al recibir luz, la devuelven en un color más puro. No cambia de dónde viene la luz, así que no arregla el problema del negro. Lo que sí hace, y bien, es dar colores más saturados y bastante más brillo.
NanoCell (LG) y ULED (Hisense) apuntan a lo mismo con otra receta y otro nombre comercial. Son buenos paneles LCD, no son otra tecnología.
Mini-LED: la respuesta seria del LCD
Un LCD común ilumina la pantalla con unas pocas zonas de LEDs, o directamente desde los bordes. Un Mini-LED usa LEDs mucho más chicos y muchos más: cientos o miles de zonas que se apagan de forma independiente.
Eso le permite apagar la luz justo detrás de la parte oscura de la imagen. No llega al negro absoluto de un OLED —siempre queda algo de halo— pero se acerca bastante y conserva la ventaja del LCD: pega mucho más brillo.
Los dos defectos que nadie te cuenta en el local
El OLED se puede marcar. Si dejás muchas horas un logo fijo, la barra de un canal de noticias o el HUD de un videojuego, con los años esa zona puede quedar levemente impresa. Los modelos actuales tienen protecciones que lo hacen raro en uso normal, pero si tu tele va a estar ocho horas por día en el mismo canal, es un riesgo real.
El LCD se lava de costado. Casi todos los paneles LCD pierden color y contraste apenas te corrés del centro. Si tu living es largo y hay gente mirando desde los laterales, eso se nota. El OLED se ve casi igual desde cualquier ángulo.
Cuál te conviene, en una línea
| Si tu caso es… | Andá por… |
|---|---|
| Living con mucha luz natural, ventanal, tele de día | Mini-LED o QLED |
| Mirás cine y series de noche, con poca luz | OLED |
| Varias personas mirando desde los costados | OLED |
| La tele queda horas en el mismo canal | LCD, evitá OLED |
| Presupuesto ajustado, uso general | LED o QLED, y gastá en pulgadas |
Una recomendación incómoda
Si tenés que elegir entre un OLED chico y un buen LCD más grande, y tu uso es familiar y variado, en general vas a disfrutar más el grande. La diferencia de tamaño se siente todos los días; la de contraste se siente sobre todo de noche y con buen contenido.
Al revés también vale: si sos de mirar películas a oscuras, un OLED de 55" te va a dar más placer que un LCD de 65".
STOP Cuando tengas decidida la tecnología, fijate el precio del modelo exacto en cada tienda: el comparador te muestra las cinco a la vez. Seguí con qué pulgadas comprar y con cómo leer las cuotas sin interés.